Comunidades energéticas locales: ¿realidad o ideal?

Comunidades energéticas locales ¿realidad o ideal

Antes de nada,
un reconocimiento sincero.

A todas las personas que están impulsando comunidades energéticas locales en sus pueblos, barrios o ciudades.
A quienes luchan contra la burocracia.
A quienes se organizan, se implican, y se lo creen.

Este texto no es una crítica.
Es una reflexión desde el terreno.
Desde la experiencia.
Y desde mis valores.

Porque en Vergy hemos estado ahí.
Escuchando.
Proponiendo.
Probando.

Y después de cientos de visitas, muchas conversaciones y más de un intento fallido…
Nos hicimos una pregunta:

¿Qué problema real estamos solucionando como comunidades energéticas?

Sobre el papel, la idea era potente:
Un grupo de personas organizadas.
Produciendo y compartiendo energía renovable.
Con una cooperativa o asociación como vehículo.
Impulsando el cambio desde abajo.

Pero cuando bajamos al barro,
nos encontramos con otra cosa.

Personas con ganas, sí.
Pero sin tiempo.
Sin energías para más papeleos.
Sin experiencia jurídica o técnica.

Y ayuntamientos dispuestos,
pero con presupuestos al límite.
Dependientes de subvenciones.
Sin capacidad para impulsar, mantener o liderar el proceso.

Así que paramos.
Escuchamos más.
Y decidimos cambiar el enfoque.

Porque si el modelo no funciona para la mayoría,
entonces hay que rediseñar el modelo.

Así nacieron las Comunidades de Vergy.

Sin necesidad de crear una entidad jurídica.
Sin esperar a una subvención.
Sin tener que ser experta o experto en energía.

Solo con ganas de sumarse.
Con voluntad de formar parte de un proyecto de autoconsumo colectivo.
Y con el respaldo profesional de un equipo que se encarga de lo complejo,
para que tú solo te ocupes de disfrutar de la energía renovable que generas.

¿Perfectas?
No.

¿Reales?
Sí.

Energía verde ejemplo

Ya hemos puesto en marcha muchas de estas comunidades.
Y sí, lo sabemos:
no cumplen al 100% con la definición legal de “comunidad energética local” que marca el IDAE.
No tienen entidad jurídica propia.
No están lideradas por una cooperativa ciudadana.

Pero tienen otra cosa.
Tienen impacto.
Tienen personas que ahora consumen energía solar local.
Tienen tejados que antes estaban vacíos, y hoy producen.
Tienen historias reales.
De ahorro.
De conexión.
De participación.

Y no nos detenemos ahí.

Porque de todo lo que hemos escuchado,
nace ahora algo nuevo:
el Círculo de Vergy.

Un espacio donde no solo se consume energía verde.
También se comparte conocimiento.
Se reconocen liderazgos sostenibles.
Y se teje comunidad.

Queremos seguir empoderando a quienes forman parte.
Desde lo real.
Desde la escucha.
Desde lo colectivo.

Esto no va de competir entre modelos.
Va de sumar.
Va de encontrar la forma más viable para que más personas participen en la transición energética.

Porque si algo hemos aprendido es esto:

Cuando escuchas de verdad,
construyes de verdad.